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Si alguna vez has caminado por la colonia Merced Balbuena, justo en los límites del Centro Histórico de la CDMX, habrás sentido un cambio en el aire. No es solo el olor a incienso, copal o hierbas frescas; es la energía de un lugar donde la realidad y la magia no tienen fronteras. Bienvenidos al Mercado de Sonora, el epicentro mundial de la fe popular y el esoterismo.
Inaugurado en los años 50, el "Mercado de los Brujos" (como le dicen muchos) es un laberinto donde puedes encontrar desde un juguete de plástico hasta un remedio para el mal de amores más incurable. Está ubicado en una zona de comercio puro, un barrio recio y vibrante que nunca duerme.
Pero lo que realmente hace famoso al Sonora es su pasillo esotérico. Allí, bajo la mirada de imponentes estatuas de la Santísima Muerte vestidas con túnicas de encaje y adornadas con ofrendas de tequila y tabaco, se comercia con lo invisible.
En los puestos de este mercado, entre velas de colores y jabones con nombres sugerentes, destacan unos sobres pequeños con un diseño gráfico que parece sacado de un cómic antiguo. Son los Legítimos Polvos.
Estos polvos no son solo pigmentos; son herramientas de intención. Según la tradición del mercado:
No se trata de química, sino de alquimia popular. Cada sobre tiene un propósito específico: atraer la victoria (Alicornio), proteger de envidias o "avivar la mente".
El sincretismo puro: En un mismo puesto puedes encontrar polvos dedicados a San Judas Tadeo conviviendo con amuletos prehispánicos. Así es la espiritualidad mexicana: una mezcla explosiva de raíces indígenas y fe católica.

Caminar por el Sonora es encontrarse con sorpresas en cada esquina:
La Santa Muerte: Verás figuras de todos los tamaños, desde miniaturas para el coche hasta estatuas de tamaño real. Para sus devotos, ella es "La Niña Blanca", una protectora que no juzga.
Las Limpias: Es común ver a personas siendo "limpiadas" con ramos de pirul, ruda y huevos de gallina para quitar el "mal de ojo".
Amuletos de bolsillo: Desde colmillos de coyote hasta piedras imán para atraer el dinero.
Sabemos que en España la curiosidad por lo místico es grande, pero lo que llega suele ser muy comercial. Nosotros queríamos traerte la esencia real, la que se compra en el puesto número 104 del pasillo 4.
Traer los polvos del Mercado de Sonora es traer un pedacito de la resistencia cultural de México. Porque, como dicen los locatarios del mercado mientras te envuelven tu compra: "Funcionan según la fe que se les tenga". No es solo un producto, es un símbolo de que, a veces, para ganar una batalla, necesitamos un poquito de ayuda del "más allá".
¿Y tú? ¿Estás listo para poner a prueba el poder del Sonora?